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El animal.

  Solo se escuchaban tres sonidos,el primero, la respiración agitada del repugnante animal, el segundo, las hojas que habían caído días anteriores chasqueando con cada movimiento brusco y el último,un lamento frustrado casi que en silencio, de todos el menos notorio pero el más desgarrador. Una vez que el animal finalizó el acto, se levantó, frotó su manos en la frente para quitarse el sudor, suspiró profundamente, abrochó su pantalón y se echó a mirar la luna mientras que la pequeña presa, medio muerta solo parpadeaba, había quedado paralizada y era tan fuerte el dolor que ya no lo sentía.   El animal se percató del poco tiempo que quedaba y subió los pantaloncitos de la presa que ya conocía esa mirada y ese lunar en el rostro del depredador; inocente, tomó esas manos familiares e hizo su mejor esfuerzo por caminar. Carolina Arana Rojas .  

El error.

  -Hey, ¿tienes algo por decir? - dijo él observando su reloj y mis ojos esquivó. *Asentí con la cabeza, tomé aire y pregunté con la mirada fija en el aeropuerto distraído de sus pupilas -¿Cómo carajos  hacer para seguir  ocultando que tú paulatino desinterés asociado con un trance de estupidez  me hace daño? Si es difícil verte sin que mis ojos quieren gritar  que  muero por  volver a la complicidad de días  anteriores, si es inevitable que mis manos tiemblen y hagan complicado eso de la respiración solo por tu indiferente presencia, si es difícil evitar que mis labios se retuerzan por las insaciables  ganas de rozar los tuyos y manifestar su inconformismo por tan vil lejanía. ¿Cómo carajos lograrlo si esto no fue lo acordado desde un principio? Si tan solo un intento erróneo puede desmoronar la pequeña torre que escalamos en cada recatado encuentro.

Nudo ciego.

  Han pasado tres meses y medio desde la última vez que escribí.  Incomprensible,complicado y obstinado movimiento.  Es inevitable,son palabras que emigran ahora que no puedo hablar, ahora que no sé cómo explicar esta impresión en forma de espiral cruzado sin fin. Porque no es que no tengan sentido ni color las cosas es que no es ni blanco ni negro, ni oscuro ni claro y mucho menos colorido, es un nublado que emana de lo indecoroso.  Es una atadura de esas que te dejan perplejo sin mover un solo músculo del cuerpo y no es porque no quieras, es solo que no puedes. El silencio arrepentido yace en la parte izquierda de tu pecho y te apuñala desde la punta de tus dedos hasta el último centímetro de tu esófago,empañando tus pupilas haciendo que los intentos por desatarlo sean nefastos porque es un nudo ciego.  Carolina Arana Rojas.